Wednesday, December 3, 2014

LA DIOSA DE LA JUSTICIA


Tomado del libro Rimas y Palabras

Por A.J.Ortega

 

La diosa de la justicia

descendió del universo

a la tierra de los hombres

que acababan de nacer.

Agrupólos para dar

a todos y a cada cual

lo que le correspondía

según su necesidad.

 

Pero encontró oposición

porque los humanos seres

poco entendieron por burdos

lo que la diosa ofrecía

para su felicidad.

 

Si tú quieres imponernos

uso en derecho y razón,

las que tú llamas virtudes

que fundamentales son

para nuestro proceder,

vas a quitar privilegios

por la fuerza bien ganados

en la razón de las armas

para que no sean burlados.

 

Para qué tantas bondades

para qué de tantos sueños

si nunca serán iguales

los que componen las masas,

que no tendrán los derechos

pues no quieren obtener

leyes que sean regaladas.

 

Las prefieren arrancadas

de las manos de la suerte

o con el precio de sangre

y en querellas de la muerte.

 

La diosa entendió aquel juicio

que juzgaba la violencia

de los seres que aun quieren

que sus actos sean mirados

por la razón arrancada

con el poder de la espada.

 

Por ello dejo la tierra

que quedo desamparada

de justicia bienhechora.

Dejando reine en el mundo

el que demuestra más fuerza

no al que a la justicia implora

el derecho en la sentencia.

 

Tuesday, December 2, 2014

LOS OJOS DE LA VENTANA.


Tomado del libro Rimas y Palabras
Por A.J.Ortega

 

Los ojos de esa ventana

observan con doble faz,

unas veces viendo dentro,

y otras por la calle están.

 

Sus párpados son gruesa tela

que guardan misterios profundos   

que son unas veces del alma,

cuando no causas perdidas
de destinos errabundos.

 

Temprano por la mañana,

sobre el brillante cristal

los rayos del sol

reflejan la luz en su claridad.

 

En la noche muy galana

los ojos de la ventana

protegen tras la cortina,

de las manos las caricias

y de la boca las ansias.

 

¡Pero ay ventana!,

también marco eres

de la cara maquillada

de la traidora mujer

que sabe guardar la mudez

de alcahueta Celestina.

 

¿Por qué entonces lo indiscreto

del amor se oculta al ojo?,

Si por querer quedan penas,

¿de qué vale que se esconda

el que es ruidoso placer?.

 

Es que en aquello del sexo

el deseo suele ser loco

cuando hay tal privacidad

que es la cortina de sombras

que se  esconde en lo carnal

sin una gota de afecto.

 

No es nada mas ni nada menos

el  cuadro que la mente

vuelve imaginario placer  

que nos muestra lo que ocurre

en penumbras de la noche,

con la  luz de luna llena

bien coronada de estrellas

que  se refleja en crespones

de blancas nubes de seda.

 

¡Oh ventana de miradas

también indiscretas

que te asomas en lo oscuro

de la calle a chismosear!

 

Que si pecados se hablaran,

cuantas cosas se contaran

del mundo a  tu alrededor,

y de ladrones y extraños,

cuyos rostros recubiertos

por arrugas de los años

todos los días ves  pasar,



O de tantas indiscreciones

a tu  espalda cometidas,

detrás de las arrugadas

cortinas que parecen viejas.


Pero nada escapa a tu mirada

que mantienes muy abierta 

para cuidar el desnudo 
del alma nuestra.

 

Idílica fortaleza tienes

por todo aquello que sabes,

ya que a nadie contarás

lo que tu mirada ha visto

sin tener que parpadear.

Monday, December 1, 2014

ENCUENTRO CERCANO CON BORGES

Tomado del libro Cuentos, Historias & Relatos Tomo 2
Por A.J.Ortega

Son las dos de la tarde y sobre los campos de la Universidad de California se extiende el picante sol de verano que se posa perezoso sobre el extenso césped verde que rodea todas las edificaciones, entre las que se cuenta la facultad de literatura y filosofía. En uno de sus salones de conferencias se encuentra un invitado a disertar el famoso escritor Argentino Jorge Luis Borges. Por extraña paradoja está ciego como se dice que era Homero, el padre de la mitología antigua. La obra literaria de Borges es considerada en el mundo de la literatura moderna, como una obra extraordinaria porque abarca casi todos los géneros literarios. Borges es ensayista, poeta, novelista, cuentista, prosista, historiador, periodista y todo ello lo ha sido de tiempo completo.

Ese día se la había pasado dialogando por horas con los alumnos de la facultad de filosofía y literatura y con invitados externos a la Universidad que llenaron el salón de conferencias para escuchar al maestro que expresa ideas, cuenta historias y responde interrogantes .En este preciso instante, Borges está hablando de todo lo que abarca su conocimiento y por supuesto, discute con amplitud e interés personal sobre política de América Latina, y en particular la de Argentina que conoce desde la derecha.

Ahora, hace un alto para tocar otro tema, el de la literatura en el que se desenvuelve como pez en el agua porque las letras son  lo que más le apasiona.

Borges se acerca a los sesenta años y en este momento está diciendo que morirá soltero pero escribiendo sobre el amor.

Su cabeza es prominente. Las cejas escasas y en desorden, le dan marco a sus ojos que no ven sino sombras

Es extraordinario sólo imaginar a este ciego pintando en sus obras y poemas, bellos paisajes de luz y color. Podríamos decir que lo hace con los ojos de la mente que es capaz de recorrer amplios horizontes con visiones de otros planos de existencia donde las luces, formas y colores vienen del más allá eterno.

Y del recuerdo porque Borges no todo el tiempo fue ciego.


El maestro habla entonces sin ninguna reserva haber descubierto el arte de las sombras, en cuyos contrastes hay variedades de luces, de mundos ilimitados que son parteros  de ideas novedosas.


De pronto el escritor  hace un alto necesario en su disertación que un joven aprovecha para levantar la mano en señal de que quiere preguntar.


La mujer, que ha sido lazarillo amoroso del maestro, se inclina y le murmura al oído que alguien lo quiere interrogar, a lo que Borges accede con ese tono musical con el que hablan los argentinos:

 

- ¿Si, dígame?

 

- Maestro, ¿Cómo clasifica usted los libros que ha leído?

 

Borges guarda silencio y sonríe unos segundos mientras piensa la respuesta.

 

- Pues mire usted, responde, yo los clasifico en buenos y malos.

 

En la mueca de la boca de Borges aparece otra vez el rictus de seriedad que lo caracteriza. La audiencia, que esperaba oír de sus labios una definición diferente al concepto común, murmura esta vez incómoda porque imaginaba escuchar tema de fondo, una idea nueva que recordar.



La seriedad simulada que por unos instantes mantiene el autor, hace reaccionar a los asistentes con un fuerte aplauso al comprender el humor implícito de la respuesta, porque Borges ha levantado la cabeza, sonriéndole al público que no puede ver.

 

- Pero debo hacer una pequeña aclaración, dice el escritor que se aferra a su paraguas.

 

La audiencia recoge su hilaridad guardando silencio en disposición de escuchar.

 

- Para mi modesto modo de ver, dice el ciego con la más seria de las definiciones, creo que un libro bueno, es aquel que comienza con una carátula sugestiva y que además tiene un buen título. Esa es casi siempre la puerta que se abre a la fantasía del lector de libros. Cuando ojeamos las primeras frases del tema y nos causan asombro, creemos enseguida haber encontrado un tesoro, en el que hay  riquezas idiomáticas en cada frase que nos enseña algo nuevo del saber que apunta a un tema que causa profunda alegría, en particular cuando el estilo del autor es transparente y nos despierta un interés que crece como un río que va al mar y allí nos  transporta hacia un mundo de pensamientos nuevos y descripciones alucinantes que nos hacen circular la sangre con excitación.
 
En un buen libro encontramos sabiduría, conceptos plenos que van, como en el lienzo la paleta, pintando las figuras y los paisajes que toman vida en la pluma del escritor que crea como Dios, personajes hermosos que nos hacen enamorar u odiar por lo que hacen o dicen o dejan de hacer. Queriendo saber el final de la trama, el lector se va comprometiendo de tal forma, que sus emociones se exaltan con los sucesos que allí se cuentan, con el carácter de cada uno de los personajes creados, de las situaciones que viven y que hacen desaparecer el tiempo al transportarnos al mundo profundo del espíritu o la peor bajeza a la que es capaz de llegar el ser humano. La sabiduría, lo que nos hace reír, o llorar, amar u odiar, nos llega de forma tan comprensible y rica en la trama que nos transporta al conocimiento de las experiencias vividas por el escritor, que persisten hasta en la última de las páginas del libro y nos hace sentir tristeza de que se hubiera acabado. Entonces, colocamos la obra como una pieza de arte valiosa en nuestra biblioteca diciendo para nuestros adentros:


!!Qué fácil que es escribir!!.


Y libros malos son aquellos que nos agreden desde un principio con frases oscuras, sin sentido ni armonía, que cuesta mucho trabajo comprender entre una montaña de lugares comunes que confunden el pensamiento. Son tan aburridos, tan pesados, tan pedantes como mamotretos, que difícilmente despiertan el afán de saber su final. Entonces de esos libros malos también nos formamos una idea clara al no quererlos terminar y nos decimos con desilusión:


!!Pero qué difícil que es escribir!!.

 

El maestro paso sus largos dedos sobre su cabello, mientras de pie, todo el auditorio ovacionaba al gran escritor ciego, en el momento en que sobre el campo verde de la universidad el sol de la tarde irradiaba su luz con inmensa claridad.

 

Sunday, November 30, 2014

QUE ES SER BOLIVARIANO




 
(Simon Bolivar fue el Libertador de cinco naciones en America Latina)




Ser Bolivariano es sentir con él

la añoranza de los casinos de Paris.

 

Es haber tenido el arrojo de jugarse

en el bacará de la historia el porvenir.

 

Es haber tenido la certidumbre

del que avanza camino del destino

hacia la gloriosa cumbre.

 

Es comprender el mundo de la carne

en brazos de mujer do reina deliciosamente

en los placeres Lucifer.

 

Es imponer el filo de la espada redentora,

Como castigo a la  sangre opresora

de los blancos abuelos.

 

Es cobrar el honor con la espada libertadora,

de las abuelas morenas a fuerza conquistadas.

 

Es el derecho a ser indio y hombre americano,

de espíritu entre la piel.

 

Es por la Carta a Jamaica visionaria

sobre cuáqueros, puritanos y sajones.

 

Es por Manuelita Sáenz y sus apasionados besos

de triste noche septembrina.

 

Es por aquella luz de luna diamantina,

que ilumino la ventana salvadora

de manos asesinas.

 

Es por el Monte sacro

Nerones, Augustos,

Cesares y Catilinas

y esclavos y siervos

y españoles

de ideas cortas,

soportadas

con arcabuces

y cañones

para largas

discrepancias.

 

Es por el Chimborazo

y la torpe locura

de cinco naciones

siendo ellas una.

 

Es por el honor

de preferir el titulo

de ciudadano

al de libertador.

 

Es por la guerra

a muerte,

por el dolor

que se acrecienta

con la partera

de la historia

la violencia.

 

Es por la grandeza

comparable

a la de Aquiles

el guerrero,

el de la Ilíada de Homero.

 

Es por la epopeya americana

signada por su mano fuerte y firme

enfrentada a la sangre 

de su propia estirpe.

 

Es por proscribir en el altar de la patria

el cese de los bandos a la hora de morir.

 

Es por ascender incomparable a la tumba

de los astros entre brazos de arrebol.

 

Es por ser fiel a la memoria de la historia

Inmarcesible de su gloria.

 

Ser Bolivariano es entonces, tener el honor

de hacer guardia en blanco corcel,

junto a los luceros que riegan su tranquilo sepulcro

coronado de laurel.

 

 

Saturday, November 29, 2014

PRISIONERA

Está mi alma encerrada
En esta prisión ...
que es de carne y hueso.

Quisiera poder liberarla
Dándole conocimiento.
Atreverme a dudar
De los llamados principios
Porque sé que todo cambia
En continuo movimiento.
Ni siquiera pensar la idea
De que la vida consiste
En ser lo que es y nada más.
O creer que los hechos viven
En la memoria eternamente
Ya que si se piensa bien
todo lo que se mueve
Es criticamente relativo
Porque nada permanece
Desde que la evolución existe
En la Totalidad del universo.
Entonces dejar en su localidad
Al concepto terrenal del tiempo
Que por lo vanidoso de su actividad
mide lo poco que dura la vida
debido a sus limitaciones.
Para comprobar lo dicho
Sé que debemos morir
Para ser libres del Todo
Y en llegando a ver a Dios
Entender lo que es su Esencia
Para compartir con él
La verdad de su existencia.

Por A.J. Ortega


 

Friday, November 28, 2014

MAR Y VIENTO

Tomado de Rimas y Palabras
Por A.J.Ortega.
MAR Y VIENTO
Mar bravío
que te levantas
aterrador.
Inspirador
de miedo
al marino
que conoce
la fuerza
destructora
de tu furor.
Gaviotas de alas
grises y blancas
que hacen piruetas
sobre las olas
cuando te estrellas
sobre la playa
por muchas horas.
Luego de tí
y sin ninguna razón
vuelve la calma.
acompañada
de un universo
de ensoñación
Nada parece
hubiera pasado,
solo las huellas
de muertas algas
que tu has dejado
y que tus aguas
mecen con pena
sobre la arena.
Es de mañana
y todos los barcos
que vienen
de Barlovento
con sus afiladas
y extendidas quillas,
hieren tus lomos
como cuchillas.
Solo con eso
te han conquistado
porque mar,
cuando te inflas
de viento es que
te pones bravo.

Thursday, November 13, 2014

EL SABIO Y LA SABIDURÍA


EL SABIO Y LA SABIDURÍA


En la tradicional Santafé de Bogotá, existió en épocas pasadas, un personaje que tenía fama de huraño entre sus vecinos por tener el hábito de mantener su boca tan cerrada como ostra que duerme.
Se decía que por pura vanidad nunca se había prestado a discutir con otros seres del común ciudadano sus conocimientos que supuestamente  iban desde el origen de la vida hasta la comprobación de la verdad en todas las artes, incluyendo los temas intelectuales de fondo profundo, que incluian, claro está, los que correspondían al materialismo dialéctico de tan ingrata recordación entre políticos, filósofos y creyentes.

Los habitantes del barrio al verlo pasar sin falta todos los días  por el mismo y rutinario camino, se miraban sus caras y decían  sus elogios al oido de los unos a los otros:


- He ahí una persona culta y bien educada que todos debemos admirar.


- ¿Pero, cómo saber que esa persona es culta y bien educada, si mantiene siempre la boca cerrada? Respondía cada uno a su asombrado vecino interlocutor.


- Porque es de sabios mostrar prudencia no haciendo comentarios a horas inapropiadas delante de los ignorantes, respondía el que sin falta todo lo justificaba.


- ¿Entonces, de qué sirve lo que él sabe a la humanidad tan ansiosa de conocer verdades y buena información?


- ¡Ah!, porque es de sabios el silencio. En las mentes de las personas cultas, las verdades tienen que haber sido comprobadas antes de hablar. Pero como todos sabemos, llegar a la verdad toma siglos y la vida es breve. Precisamente por eso los sabios honran a los catedráticos dueños del conocimiento universal que siempre han dicho que el saber no es para quien no merece que se le diga esta boca es mía.


- ¡Ajá! Si mal no entiendo, lo que usted quiere decir con los antiguos que mucho pretendían saber, es que la miel no es para la jeta de los asnos ¿Entonces para qué sirve en estos tiempos tanta sabiduría si se mantiene oculta sin beneficiar a ningún cristiano?, Insiste el ciudadano que  en ese instante decide no volver a preguntar.


- Para quienes de verdad se sirven del verdadero saber que solo se adquiere con la certidumbre de lo que se afirma y la aceptación del que lo entiende, aunque es reconocido que el saber se muestra tácito como el aire en la naturaleza, que aunque no se ve, existe como aporte para perpetuar la vida.


Desconcertados por sus propias respuestas, los contertulios se separaban a diario  para ir en busca de sus oficios, sin haber ganado con certeza una línea de sabiduría o de cultura general.

Desde aquella última controversia callejera, pasó el tiempo inexorable, que transcurrió sin consideraciones de naturaleza temporal , mientras la ciudad amanecía y anochecía como si nada.


En el entretanto, el sabio que había caminado sin faltar un solo día todas las mañanas por el mismo lugar y por su puesto a la misma hora, desapareció del todo y sin dar noticia. Entonces, aquellos mortales que hacían fila para verlo a la hora exacta de sus caminatas, se desconcertaron ante la inexplicable ausencia. La inesperada desaparición abrió paso a serios y nuevos interrogantes entre otros:


- ¿Estará enfermo el sabio, que sus paseos no ha vuelto a dar?


- Las respuestas que despertaban interés cultural sobre el sabio silencioso y ahora desaparecido no se hicieron esperar:


- A los sabios, hay que concederles la gracia de ser invisibles a los ojos humanos cuando se entregan a la investigación de lo desconocido donde se pierden para el común de los mortales. Además, ¿cuándo se ha visto a un sabio perdiendo su precioso tiempo en paseíllos para dar tema a tertulias entre ignorantes?


- Acertada explicación, se decían agachando la cabeza aquellos que con el primer ruido de batalla verbal ponían los pies en polvorosa.


Un día cualquiera, la tarde se puso de gris cenizo y la brisa sopló por el bulevar de la ciudad  que como si fuera un hábito mecía suavemente las copas de los altos eucaliptos que aprovechaban para esparcir sus aromas de sus mentas nacidas entre  los  fríos y permanentes vientos que azotaban sin temporada fija el medio ambiente de sus estrechas calles.

Esa misma tarde, a lo largo de la angosta  avenida llamada de la Santísima Trinidad, se vió venir un solitario carro fúnebre.
El vehículo se movía con lentitud en ese que siempre es un viaje sin regreso para el muerto cuyo nombre nadie puede recordar cuando no lleva, como es de anciana costumbre, cinta morada con datos y fechas del muerto, ni acompañamiento de parientes o amigos sinceros.

Un vecino, que hacía parte de los muertos de la rabia, porque nadie se mostraba interesado en consultar su locuaz conocimiento, comentó con acidez:


- Siempre es gente extraña la que vive en este mundo. Ese cadáver cuyo destino es el hoyo final donde son iguales Papa y sacristán, era uno de esos que se ganan la fama sin hablar. El muerto era uno que la gente calificaba de persona culta y educada. Y da risa pensar que gozó de esa inmerecida fama silenciosa porque no instruyó  a ninguno de sus admiradores y menos a los vagos y desocupados que todo lo inventan para darse la importancia que no tienen.


- ¿Pero que le hace pensar que usted si sabe lo que nadie sabe?


- Yo conozco los secretos que siempre han estado a disposición de ser descubiertos a la menor presión simplemente porque lo más oculto es lo más evidente y siempre está a la disposición del que lo quiera ver. Pero en este caso, nadie me ha consultado por la pretensión que todos tienen de escucharse solo las necedades que se dicen así mismos sin oír los hechos de la realidad  que otros ya conocen, y que en éste caso es la verdad desconocida sobre el sabio que todos admiran y que me propongo  compartir con ustedes señores si es que su egoismo me lo permite contar  ahora mismo.


- ¡Adelante! Dijeron todos en coro tratando de defenderse de las acusaciones del agrio vecino y de esa forma mostrarse interesados  de saber la verdad hasta ese momento ignorada.


- Uno de esos días habituales en que no hay trabajo que hacer –cuenta el chismoso-, esperé a la hora de la mañana en que pasaba el hombre culto y al verlo con su paso tan suave como si estuviera pisando huevos, lo seguí pensando descubrir la verdad, que como todos sabemos, comienza en el momento en que se descubre donde es que el investigado habita y porque es en ese lugar donde es conocida la historia de su vida y ya  les dire por qué.


- ¡Oh, Oh! Se escuchó a todos murmurar con el interés que no quiere interrumpir el relato.


- No fue muy largo el trayecto que tuve que caminar para encontrar las respuestas, porque los enfermos como los viejos siempre caminan sin poner largas distancias de su caminar con el sitio en el que viven, ni pierden tiempo en ejercicios que son extremados para sus edades. A pocas cuadras de aquí, en un lugar que los pobres y mal educados llamamos inquilinato, el que ustedes llamaban sabio, habitaba en un cuartucho de esos que se le rentan a gentes solas y poco comunicativas, que huyen del trato social por la prudencia que les aconseja el mal del que sufren.


- ¿El mal del que sufre? preguntaron con interés todos los interlocutores al unísono?


- Por ello me puse a indagar entre los pobres de solemnidad que allí habitan las miserables alcobas y en efecto, descubrí que el supuesto sabio sufría de una deficiencia de salud bastante interesante. Pero antes de decir sus síntomas y consecuencias, espero no ser interrumpido para que mi relato no pierda interés, exigió el chismoso.-

Una vez impuesta su autoridad, - el vecino rabioso continuó su relato-. Así que para indagar sobre él, me puse a buscar la amistad de la mujer que le servía de lavandera y barrendera de la modesta alcoba en que vivía el que ustedes llamaban sabio. Quien mejor que ella para averiguar sobre los secretos de alcoba de ese hombre enigmático. Fueron muchas lisonjas y requiebros los que tuve que hacer para que ella me permitiera un día cualquiera acompañarla a su modesta residencia, dejándola pensar que yo tenia interés de conocerla mejor para llegar a otras cosas que son de gran interés para las mujeres viejas. Entonces, en una tarde soleada volví a su casa, con el propósito de verla y le llevé un regalito de esos que ayudan a soltar la lengua. La cajita de chocolates me ayudó  a estimular la tendencia de la mujer a contar lo que se le pregunta y lo que no y así pude enterarme sobre la vida, honra y bienes de ese personaje tan venerado por todos ustedes. Lo primero que me dijo era que el hombre estaba muy enfermo. Que no se le conocían familiares ni amigos. Me comento de algunas de sus silenciosas costumbres y hasta de lo previsivo que era, porque se había encontrado con un recibo de pago anticipado de su funeral, seguramente hecho en su condición de ser persona solitaria para cuando presintiera cerca la visita de Circe, la diosa de la muerte. Me aseguró que nunca le había escuchado decir una sola palabra relacionada con sus conocimientos hasta el día fatal en que la guadaña cortó su último aliento sin que nadie lo esperara.

- Yo fui la primera en enterarme de su muerte cuando fui a limpiar su pieza, confesó la mujer emitiendo un suspiro de tristeza.

Me comentó- dijo con conocimiento-  que en la funeraria esperaron saber de él hasta el último momento. Pero no pudieron escribir en la cinta mortuoria su nombre, porque nadie lo sabía. En el velorio solitario a alguien se le ocurrió poner dos grandes enes doradas que fueron impresas sobre la cinta que adornaba su ataúd como único recordatorio de su lóbrega existencia. Posiblemente se le ocurrió a alguien que quiso guardar de él la buena imagen que surge del silencio de los anacoretas.


- ¿Esta seguro que se trata del mismo caminante?, -preguntó un vecino interesado en la verdad última.


- Si, ese que acaba de pasar con traje de madera  barata de funeraria  es el mismo caminante de impecable figura y rostro inexpresivo. El mismo que los llenó a ustedes de preocupación por el fin de la cultura pensando todos que al morir se llevaría consigo sus conocimientos  para protegerlos de la ignorancia de los otros hombres. Pero miren esto, dijo el relator que tenía en su mano el certificado de defunción.


- ¡No puede ser!, dijeron todos en coro al leer la sentencia médica. “Sordomudo de nacimiento”


- Si, su sabio era simplemente un vulgar sordomudo. Así lo dice la autopsia. Acaban de leer la prueba que no miente, mírenla de cerca, por ello su hombre sabio no podía comunicar a ustedes sus conocimientos- concluyó con ironía mordaz el investigador de pueblo que en ese momento interrumpió el estupor de todos con una vulgar carcajada.


Hubo un murmullo de pena ante la aclaratoria observación. Los pocos allí reunidos guardaron unos escasos segundos de condolencia por el muerto que ya había pasado camino de su última morada, tan mudo como había venido al mundo. Entonces todos creyeron conveniente separarse, pues la verdad era que no se conocían a fondo los unos con los otros y posiblemente nunca jamás volverían a encontrarse para hablar sobre la cultura o la sabiduría porque desde ese momento todos habían perdido interés por tema tan baladí.